En una implantación real estoy trabajando sobre un problema habitual: peticiones y compromisos que quedan repartidos entre correos y WhatsApp, sin una visión clara de qué sigue pendiente.
El trabajo empieza por definir qué merece seguimiento, quién debe actuar y qué evidencia permite dar un asunto por resuelto. Después, la IA y n8n ayudan a revisar las conversaciones y reunir las tareas en una lista compartida, evitando duplicados y conservando su contexto.
La persona responsable puede corregir las tareas, añadir observaciones y descartar lo que no le corresponde. El sistema no envía mensajes a terceros por su cuenta.
Ya existe una lista operativa y un proceso de revisión. La implantación continúa afinándose; todavía no atribuyo un ahorro de tiempo que no hayamos medido.
Si en tu empresa también cuesta saber qué requiere atención, podemos estudiar cómo organizar ese seguimiento.